Nasha ...
La noche caía inexorablemente sobre aquella tierra empapada de tanta lluvia, con su rostro apoyado en la ventana las lágrimas vertidas de sus ojos se confundían con las gotas que se deslizaban por el cristal, perdiéndose ambas en el suelo de la vieja casona .
No podía dejar de mirar hacia fuera aunque la tormenta borraba la silueta de los árboles , y el viento al atravesarlos dejaba oír una especie de silbido , tornandoce insoportable por momentos generando en el cuerpo una especie de temblor similar al que provoca el miedo.
Ese que Nasha había experimentado a lo largo de toda su vida; tan longeva que hasta llegó a creer que más que suerte fue su peor castigo.
Ya que tantas veces estuvo a punto de perderla ,pero ésta ,caprichosamente se aferraba a ella .
Y por haber nacido en temporada de lluvia llevaba ese nombre, robada y vendida al nacer, de su tribu Suajili , un pacífico pueblo pesquero en la costa este de África , que dejó de serlo cuando el hombre blanco se sintió dueño de todo, robando no solo sus cuerpos ,sino su dignidad, sus sueños ,su paz…
Creciendo aferrada a una realidad que al dar sus primeros pasos ya borró la sonrisa de sus labios , llevada a la cama de cada comprador y con castigos que han quedado grabados para siempre en su carne , solo por negarse a veces . Pariendo hijos mestizos que apenas llegó a conocer ,sino morían al nacer ,eran vendidos.
Implorando por su muerte durante décadas , pero ella seguía dándole la espalda.
Pero podría decirse que por algo pasan las cosas.
Ya cuando sus sienes comenzaban a pintar canas y con muy poco para seguir explotando , es vendida a una familia que la lleva a una casona ubicada en el delta del Misisipi.
También allí encontró otro centenar de esclavos viviendo en barracones ,pero a diferencia de los que ella había conocido hasta entonces ,estos estaban limpios , y con mantas en sus camas, y con techos sanos que no dejaban colar la lluvia.
Cada mañana se dirigían a los campos de algodón , entonando canciones tan tristes como sus historias.
Y la suerte de Nasha cambiaría para siempre, apenas la señora de la casa la conoció, la destinó al servicio y por ser mayor, le confió el cuidado de sus hijos.
Los cuartos se sucedían a lo largo de una galería totalmente coronada de enredaderas , de las que pendían pequeños ramilletes de flores lilas, inundando el aire con su aroma exquisito.
Y el último de todos ,sería el suyo a partir de ese momento.
Sin darse cuenta cuando, ya habían transcurrido cinco años , respetada y querida por todos por su dulzura y su paciencia .
Los niños que ya no lo eran tanto ,la llamaban mamá Nasha y jamás nadie censuró eso ,ni siquiera su propia madre, la que la mayor parte de su tiempo, estaba viajando o en los preparativos de alguna gran fiesta en la casa .
Después de un tiempo ,llegó a pensar que en algo se parecían , ambas, arrancadas de su lugar de origen.
Ella tenía todo para ser feliz, pero su rostro tenía un dejo de tristeza que se acentuaba con los años, perdida en estos páramos, por seguir a su esposo ,alejada de su familia, de sus costumbres .
Y en noches que la desbordaba la pena, se refugiaba en la habitación de Nasha, conversando con ella hasta que despuntaba el alba.
La vida parecía tan benévola por entonces , pero el dolor de recordar los hijos que le fueron arrebatados enfermaba su corazón.
Pero algo más tenebroso oprimía su pecho desde hacía un tiempo, cuando nadie la veía pasaba un largo tiempo detrás de las cortinas del gran salón , desde allí se podía ver al señor de la casa quien lentamente se paseaba por la galería todas las tardes , y solo se detenía junto al jaulón de los pájaros, con quienes conversaba en voz muy baja.
Delgado y alto , con su cabello totalmente blanco , aun el de su frondosa barba la cual acariciaba con su mano derecha mientras caminaba .
Ese hombre que jamás intentó ingresar a su cuarto, de quién solo escuchara palabras amables ; a quien curiosamente muchas veces también sorprendió mirándola fijamente, con ojos llenos de preguntas sin respuesta.
Nasha abrigaba un sentimiento que no podía terminar de reconocer, ya que jamás lo había sentido antes,pero que encendía en sus ojos cansados una luz nueva - ¿sería eso el amor?...
Y mientras trataba de dar forma a esto nuevo que la transformaba desde dentro , ignoraba que también ella podía ser capaz de despertar amor en un corazón ;y una tarde es llamada por su señora a la galería donde acostumbraba tomar el té .
Ven siéntate _ comenzó diciendo _ esta mañana Tobías el capataz me habló de su intención de casarse contigo y me ha pedido permiso para que ambos puedan habitar la misma cabaña junto al río, esto no impedirá que sigas desempeñando tus tareas como lo haces _ continuó diciendo _ lo que me incomoda es tu falta de confianza y no habérmelo contado .
A lo cual, luego de un largo silencio Nasha respondió
No puedo entender que le hizo creer a Tobias que nosotros podíamos estar juntos _ señora , siento un gran afecto por él como por todos aquí en la hacienda _ y agregó .
Nunca olvidaré cuando llegue el cariño y la comprensión que todos me brindaron , y en especial de ustedes señora , pudiendo así tener paz en mi corazón.
Pero en ese mismo instante la mirada de su ama cambió . Era como estar ante una desconocida, y su rostro le recordó otros que convirtieron su juventud en una pesadilla. Y volvió a sentir aquel mismo miedo.
Por el gran cariño que mis hijos te tienen es que voy a darte dos opciones , creo que no has olvidado que somos tus dueños, una es venderte y la segunda que aceptes esta unión acordada con el capataz _ y culminó con una confesión devastadora para los oídos ya aturdidos de la esclava.
¿Crees que no he notado como miras a mi esposo ? _ ¡ ilusa esclava ignorante! _ tu eliges _ tómate la noche para pensarlo y trata de no salir de tu habitación hasta entonces.
El corazón de Nasha estalló de dolor y sin darse cuenta comenzó a correr mientras lloraba hacia el sembradío , los perros comenzaron a ladrar ,ella no paraba de correr , de las cabañas ,ante el bullicio fueron saliendo uno a uno los esclavos; las mujeres petrificadas al verla alejarse y los hombres ante la voz de mando del capataz corriendo tras ella para detenerla, algunos portando antorchas para iluminar el camino ya que la tarde caía y otros con rifles que les distribuía Tobías a su paso mientras gritaba _ ¡que no escape! .
En el portal de la casona , la señora presenciaba la cacería : cuando del interior de la misma sale su esposo quien pregunta consternado _ ¿ qué ha pasado? _ en pocas palabras ella le miente diciendo que Nasha trataba de huir, después de haberle robado .
El sin pensarlo la toma fuertemente de los hombros y la sacude desesperado reclamando le diga que miente , que nunca la esclava podría haber hecho eso , y solo recibe como respuesta una mirada vacía .
En busca de su caballo se dirige al establo ,dispuesto a detener toda esa locura , los perros se oían lejanos y no podía distinguir ya a los hombres que habían partido con el capataz. Corría azuzando al corcel para que se apurara...
La noche se apoderaba del paisaje y mientras galopaba desesperado un fuerte ruido asustó su caballo provocando que cayera de él golpeando su cabeza con unas rocas, comprendiendo que había sido un disparo; mientras la muerte le dejaba derramar su última lágrima .
Sin saber que a pocos metros suyos ,el cuerpo sin vida de Nasha , se confundía en la espesura del algodonal.
Y el helado rocío comenzaba a caer...