domingo, 1 de julio de 2018


“solo almas marchando”

Como cada mañana a las cinco y cuarenta y cinco sonaba la sirena de la fabrica y al igual que ganado al matadero desfilaban las almas marcando una a una su ingreso a la planta. Luego tomaban su ubicación tras las grandes maquinas , las encendían y comenzaba la producción.
El encargado, un hombre gordo de piel muy blanca y ojos saltones ,caminaba a paso militarizado entre los corredores mirando y exigiendo ,más ...más ….más…y claro los más arriesgados podían.
Eso significaba no detener la maquina para el cambio de la gran bobina de papel que daba forma a los saquitos de té , revisar que jamás quedara sin pegamento el compartimiento que lo contenía , armar y cargar las cajitas que subían sumisas y ordenadas por otra cinta paralela y por ultimo el cono de hilo y la bobina de las etiquetas que quedaban en su vértice .
Por un ventiluz comenzaba a entrar una cálida lengua de sol que parecía acariciarlos y era el momento de poder parar quince minutos para beber algo caliente que recargara las fuerzas para seguir hasta el fin de la jornada. Sin embargo muchos lo hacían sin detenerse en su afán de repuntar producción y sumar así algo más de dinero a su paupérrimo salario.
No se podía conversar , aunque esta regla no era respetada, y por el aire circulaban un sin fin de susurros y una que otra risa. Tratando de no ser descubiertos por el encargado , perro fiel.
¿Acaso él no tendría una vida igual fuera?...¿ que lo hacía sentirse superior?...algo mas de dinero en su salario , y no tener que arriesgar sus manos, tratando de alcanzar lo inalcanzable.
Servil y obsecuente, perfecto para el cargo y una palmada en su hombro cada tanto lo henchía de orgullo barato.
Ignorando que era tan descartable como el resto.
Ahí no importaban las penas ni las alegrías , muchas veces causante de accidentes cuando un grito desgarrador cortaba automáticamente todas las maquinas, y si no era alguien cercano ,el resto jamás llegaba a saber quien o qué hasta que se retiraban de la planta , cumpliendo el mismo ritual de las almas en fila ,solo que sus rostros se iluminaban al ir pasando , ya que afuera los esperaba la vida.











microrrelato

Ser escritor…. 

La palabra escrita fue mi voz desde muy niña, fue la puerta abierta a todos mis sentimientos,los de alegría y también los de pena.
Un día se convirtió en mariposa y ya no pude bajar, adherida a sus alas descubrí que no hay limites, solo los de el respeto y la ética,
Así surco los aires y llego al espacio donde las estrellas me hablan y en vertiginosa caída me hundo en los mares, sin que sus alas se dañen, y no imagino otra vida.
Y van quedando esparcidas por los confines del mundo, y soy feliz de pensar que fui por un instante, parte del tiempo de alguien que poso sus ojos en ellas,para emocionarlo, sorprenderlo o tan solo acompañarlo .
La palabra escrita es tan maravillosa ,que nos regala la vida eterna, ya que a través de ella no envejecemos, y nos inmortalizamos.
Solo detienen el vuelo, para posarse

sobre las hojas de algún libro….


“vino amargo”

Comenzaba la cosecha de la vid ,Griegos y Fenicios la introdujeron y esta costumbre sempiterna ha pasado de generación en generación en la familia de Atilio.
Enamorado de su tierra natal ,Piamonte,se dedico a la elaboración de vinos al pie de las montañas, con sus manos encayadas por el duro trabajo e inculcó ese amor a todos sus hijos.
Menos el mayor, quien ávido de conocimientos más libertinos se alejo a su mayoría de edad de la casa familiar.
Todo parecía normal y la paz había regresado al rostro de Atilio al recibir cada tanto cartas del joven contándole que había comenzado a estudiar, aunque muy en el fondo sospechaba …
Sus dos hijas mujeres luchaban con el asedio de los terratenientes de tierras linderas , su gran belleza física ,heredada de su madre indudablemente, las transformaba en aptas para el casamiento, aunque ninguna estaba deseosa de hacerlo y menos con tales ejemplares , decían.
Esto sumaba preocupación al viejo , quien no dejaba de lamentar haber enviudado tan joven, pensando que de estar su madre, ellos serían distintos.
Y cuando parecía sucumbir en el desánimo , emprendía largas caminatas entre sus vides y lograba diluir sus recuerdos mas amargos reemplazándolos por los más felices cuando aún vivía su Lucía y los niños solo querían jugar.
Cada noche al acostarse, pensaba quién lo sucedería en el arduo trabajo y si lo haría con el mismo amor que el lo había hecho hasta entonces, solo que los años ya pesaban demasiado…
Entonces tomaría la decisión de dejar todo en manos del otro hijo ,Renso,de aspecto híbrido, a quien nadie llamaba por su nombre, le decían el mestizo.
En él podía depositar toda su confianza y la certeza que jamás desearía emanciparse de sus raíces ya que las amaba tanto o más que ninguno.
Callado ,eso sí. Muchacho arisco y retraído , muchas veces se quedaba mirando fijo al viejo, para luego regalarle una sonrisa.
Hasta esa misma noche en que colocó una almohada sobre la cara de Atilio ,lo ultimo que pudo ver el viejo, fue la sonrisa en sus labios.