domingo, 1 de julio de 2018



“vino amargo”

Comenzaba la cosecha de la vid ,Griegos y Fenicios la introdujeron y esta costumbre sempiterna ha pasado de generación en generación en la familia de Atilio.
Enamorado de su tierra natal ,Piamonte,se dedico a la elaboración de vinos al pie de las montañas, con sus manos encayadas por el duro trabajo e inculcó ese amor a todos sus hijos.
Menos el mayor, quien ávido de conocimientos más libertinos se alejo a su mayoría de edad de la casa familiar.
Todo parecía normal y la paz había regresado al rostro de Atilio al recibir cada tanto cartas del joven contándole que había comenzado a estudiar, aunque muy en el fondo sospechaba …
Sus dos hijas mujeres luchaban con el asedio de los terratenientes de tierras linderas , su gran belleza física ,heredada de su madre indudablemente, las transformaba en aptas para el casamiento, aunque ninguna estaba deseosa de hacerlo y menos con tales ejemplares , decían.
Esto sumaba preocupación al viejo , quien no dejaba de lamentar haber enviudado tan joven, pensando que de estar su madre, ellos serían distintos.
Y cuando parecía sucumbir en el desánimo , emprendía largas caminatas entre sus vides y lograba diluir sus recuerdos mas amargos reemplazándolos por los más felices cuando aún vivía su Lucía y los niños solo querían jugar.
Cada noche al acostarse, pensaba quién lo sucedería en el arduo trabajo y si lo haría con el mismo amor que el lo había hecho hasta entonces, solo que los años ya pesaban demasiado…
Entonces tomaría la decisión de dejar todo en manos del otro hijo ,Renso,de aspecto híbrido, a quien nadie llamaba por su nombre, le decían el mestizo.
En él podía depositar toda su confianza y la certeza que jamás desearía emanciparse de sus raíces ya que las amaba tanto o más que ninguno.
Callado ,eso sí. Muchacho arisco y retraído , muchas veces se quedaba mirando fijo al viejo, para luego regalarle una sonrisa.
Hasta esa misma noche en que colocó una almohada sobre la cara de Atilio ,lo ultimo que pudo ver el viejo, fue la sonrisa en sus labios.

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