“Flores de almendro”
Se cree que sus orígenes vienen de la antigua Persia y Mesopotamia y que un día llego a España de manos de los Fenicios, yo solo se que es hermoso y que sus flores son un estallido de pálidos rosados que me embelesan y hacen que permanezca absorta ante tanta belleza ,tan bello como simple y mi patio se viste de su magnifica presencia.
Por la transparencia de la cortina tejida que cubre la ventana de mi cuarto , puedo verlo altivo emergiendo en medio de la galería, cubriéndola toda no solo por su gran tamaño sino con el aroma de sus flores , que enamora mis sentidos.
Se dice que el almendro es el árbol de la juventud, de la alegría ,que representa la pureza, yo solo se que siempre estuvo allí y que bajo sus ramas tejimos mil historias, nos vio crecer ,amar sufrir ,y también en nuestra inconsciencia hemos herido su corteza tratando de grabar un nombre , claro, cuando se es joven se cometen esos errores .
Cuenta mi madre que siendo ella muy pequeñita el abuelo lo trajo y lo planto allí , así que conoce cada día de nuestras vidas que se han bifurcado al igual que sus ramas con rumbos indefinidos.

Y el color de sus ramas también delata sus años ,cuando joven eran verdosas y luego se tornaron de un marrón oscuro haciéndolo mas bello aun cuando estalla en pimpollos y se abren sus flores en contraste con sus claros y pequeños pétalos.
Su fruto tostado ,tan exquisito,presente en mesas navideñas , postres , sus aceites tan aromáticos y tan bueno para tantas cosas…Eso lo aprendimos de la abuela ,claro, nos heredo su paz y su paciencia y su buen gusto para combinar todo .
Y por sobre todas las cosas nos enseño el significado del amor,amor por la familia y amor a las cosas sencillas que eran en verdad los grandes logros a lo largo de una vida.
Cuando estábamos tristes por algo ,de inmediato nos hablaba del almendro, superados por un problema o una gran tristeza ,ella nos decía_ mira esas flores _ cuando parece que nada puede suceder con semejantes fríos, ellas se abren esplendorosas y desafiantes, contra viento y fuertes lluvias llenando todo con su fragancia ,y si algo tan frágil puede ,como no van a poder ustedes _
e increíblemente sus palabras nos daban todo lo que necesitábamos…
Mi madre se caso a fines de invierno , su vestido era corto y muy sencillo y en su antiguo retrato colgado en la sala se ve su pelo recogido con un ramillete de flores de almendro. Y muchos años, de pequeños, recuerdo que íbamos a las grandes celebraciones que entre el siete de febrero y el quince de marzo se llevaban a cabo por los grandes productores de almendras, y se podía recorrer la ruta de los almendros, donde se veían infinidad de arboles regalando esa combinación de tonalidades entre rosados blancos y apenas amarillos , donde los turistas quedaban prendados de tanta belleza.
Alicante, donde podías comer los turrones mas ricos, Tejeda, Valsequillo y hasta en Madrid puedes encontrar una gigantesca plaza coronada de almendros, todo lo recorrimos con ella , la abuela…
quien curiosamente murió en febrero coronamos sus manos con un ramo de flores de almendro y hoy sus cenizas son parte de la tierra de aquel viejo árbol que cubre nuestro patio .
Y mi abuela lo amaba tanto que puedo verla subir como sabia y recorrerlo todo como torrente de vida y estallar quizás en una gota de roció apoyada en un pétalo o siendo bebida por un pícaro colibrí como el mas dulce de los néctares.
Sigo aquí, asomada a la ventana de mi cuarto, hoy es mi cabello el que ya pinta canas ,y con solo mirar el almendro revivo todo, como una película antigua en tonos de sepia, y no tuve hijos a quien transmitir todo aquello como lo hiciera mi abuela.
Y nos vamos quedando solos el y yo, me gusta sentarme debajo y dejar escritas muchas historias .
Historias donde siempre es un protagonista importante, algunas reales ,otras arrancadas de mis fantasías , algunas muy tristes y otras esperanzadoras y llenas de vida , y viene a mi memoria el lienzo que Van Ghog, pintara para su sobrino , ramas de almendros florecidas sobre un cielo tan azul.
Cuando desojaban corríamos a juntar los pétalos y los guardábamos en alcohol ,,,y así teníamos una fragancia tan delicada que luego esparcíamos en los cajones de nuestras prendas mas delicadas y todo olía a flores de almendro .
Cuando lo noto como apagado creo entender su pena, tantas risas y voces han reposado a su sombra y un día dejo de verlos o sentirlos ,y quien sabe quien venga después.
Quizás lo moderno deje de lado su magia y un gran edificio levante airoso su fachada fría en ese mismo lugar, o no.
Mejor soñarlo engalanando historias por siempre y llenando cada ambiente con aroma de flores de Almendro.