“ MUROS DE PLÁSTICO”
Como cada mañana al llegar a mi atelier de costura lo primero que hacía era descorrer las cortinas de los ventanales para dar paso a la luz natural .Me encantaba ver cómo se escurría en cada rincón del salón ,e iluminaba los rostros de los maniquíes que lucían algunas de las prendas ya terminadas.
Encendía la radio que , entre voces y música acompañaba mi labor diaria ,haciéndola más agradable y contándome en breves palabras la actualidad del mundo, nada alentador por cierto cuando de mi país se trataba.
Como decía siempre _ cuando llegué al fondo de la olla y creí que ya no había nada más para mí, raspé lo pegado y encontré el hilo y la aguja, _ jaja _ metafóricamente hablando.
Y en la parte trasera del gran salón tenía mi mesa de trabajo ,la máquina de coser y allí estaba Melania.
Ella había sido mi primer maniquí, a la que le pinté un rostro ,sus uñas y hasta le coloqué unos pequeños aros. testigo de mis días de furia cuando esto parecía no prosperar, de mi llanto y tantas cosas más. siempre allí, era la única con nombre ,el cuál surgió luego de leer un cuento de Manoga llamado Melania y Jilmar , me enamoré de la historia y del nombre del personaje y decidí llamarla así , para muchos sonaba loco ,pero no importaba
Alta ,de figura perfecta _¡ quien pudiera tener ese cuerpo! _ exclamaba cuando pasaba junto a ella y riéndome de lo dicho continuaba con lo habitual.
Repasaba los trabajos terminados listos para entregar, los encargos y siempre atenta al ruido de la puerta a espera de nuevos clientes.
Por fuera de eso la vida me había premiado con dos hermosos hijos que a su vez me habían dado la enorme alegría de hacerme abuela.
Mi hija fue la primera en formar familia y tres pequeños diablillos me recibían al llegar al grito de ¡ABUELA... ABUELA!. lo mismo me pasaba al ir a casa de mi hijo, donde su pequeño corría a abrazarme mientras aguardábamos ansiosos la llegada de una nueva integrante a la familia.
Recuerdo que era cinco de octubre , y el clima estaba especialmente caluroso ,con posible lluvia pronosticada. Mi cuerpo se sentía cansado , por lo que decidí cerrar un rato el taller .
Sin darme cuenta cuando , caí en un largo sueño. Haciendo un gran esfuerzo por respirar me desperté, esto me pasaba a menudo sin embargo algo no estaba bien.
Intentaba moverme y no podía, solo mis ojos lo hacían , por lo que traté de no desesperarme y tratar de comprender que pasaba, en ese instante, atónita veo pasar caminando frente a mi a Melania _ estoy soñando , eso pasa, pensé.
Volveré a cerrar mis ojos y seguramente mi sueño cambiará o simplemente despertaré.
Pero el ruido no me lo permitía, volví a mirar y pude ver a lo lejos al maniquí caminando normalmente y hablando con gente que acababa de entrar al salón.
Sentí un escalofrío recorriendo mi espalda y vértigo, solo en ese instante y por la forma en que veía todo pude comprender que estaba de pié y yo no era así de alta.
Trataba de serenarme y mantenía mi teoría de que seguramente estaba soñando aún .
Una y otra vez me repetía a mi misma que no debía mirar tanto cine de terror y suspenso , porque luego mi subconsciente me jugaba malas pasadas como esta.
Pero el miedo que sentía ,era demasiado real.
En ese mismo momento terminó de helarse mi sangre cuando frente a mí y mirándome directamente a los ojos se detuvo Melania.
Mientra tú repetías ¡ quien pudiera tener ese cuerpo!..yo pensaba _ ¡ ojala tuviera una vida! _ y ante mi asombro continuó diciendo _ no preguntes que pasó porque tampoco lo sé _ me siento extraña en tu cuerpo , solo tú me ves como soy _ te abras dado cuenta que la gente que acaba de irse me saludó con gran cordialidad y siguió diciendo en voz alta mientras se desplazaba por el salón _ y ya es hora de cerrar, y regresar a casa.
Al escuchar esas palabras ,entré en pánico y comencé a gritar _¡ nó! _ esto no podía ser verdad ,¡espera por favor.!
Mi corazón latía tan fuerte que solo eso podía escuchar dentro de mis muros de plástico.
La vi tomar mis llaves _ se había marchado ya.
Por suerte en su apuro olvidó correr las cortinas, y pude ver como caía la noche.
Los días transcurrían y mi corazón latía cada vez más lento, la pena me consumía, cada tanto ella se detenía frente a mí y repetía no sé cómo pasó mientras tanto yo sabía que era feliz…
Como no serlo , tenía mi hogar ,mis afectos , el aire libre, el sol calentando su piel y la luna pasando por su cama cada noche, ya que jamás cerraba las persianas en mi cuarto para disfrutar aquella sencilla manía mía.
Solo me queda el consuelo de saber que jamás dije para siempre al envidiar el cuerpo de una muñeca, pero…¿ y ella ?_ creo que tampoco .
Y cada noche al cerrar mis ojos guardo la esperanza que esa sea la última en mi piel de maniquí.
Manoga.
