domingo, 9 de abril de 2017

  “Flores de almendro”
Se cree que sus orígenes vienen de la antigua Persia  y Mesopotamia y que un día llego a España de manos de los Fenicios, yo solo se que es hermoso y que sus flores son un estallido de pálidos rosados que me embelesan y hacen que permanezca absorta ante tanta belleza ,tan bello como simple y mi patio se viste de su magnifica presencia.
Por la transparencia de la cortina tejida que cubre la ventana de mi cuarto , puedo verlo altivo emergiendo en medio de la galería, cubriéndola toda no solo por su gran tamaño sino con el aroma de sus flores , que enamora mis sentidos.
Se dice que el almendro es el árbol de la juventud, de la alegría ,que representa la pureza, yo solo se que siempre estuvo allí y que bajo sus ramas tejimos mil historias, nos vio crecer ,amar sufrir ,y también en nuestra inconsciencia hemos herido su corteza tratando de grabar un nombre , claro, cuando se es joven se cometen esos errores .
Cuenta mi madre que siendo ella muy pequeñita el abuelo lo trajo y lo planto allí , así que conoce cada día de nuestras vidas que se han bifurcado al igual que sus ramas con rumbos indefinidos.
Resultado de imagen para ARBOLES DE ALMENDRO EN FLORY el color de sus ramas también delata sus años ,cuando joven eran verdosas y luego se tornaron de un marrón oscuro haciéndolo mas bello aun cuando estalla en pimpollos y se abren sus flores en contraste con sus claros y pequeños pétalos.
Su fruto tostado ,tan exquisito,presente en mesas navideñas , postres , sus aceites tan aromáticos y tan bueno para tantas cosas…Eso lo aprendimos de la abuela ,claro, nos heredo su paz y su paciencia y su buen gusto para combinar todo .
Y por sobre todas las cosas nos enseño el significado del amor,amor por la familia y amor a las cosas sencillas que eran en verdad los grandes logros a lo largo de una vida.
Cuando estábamos tristes por algo ,de inmediato nos hablaba del almendro, superados por un problema o una gran tristeza ,ella nos decía_ mira esas flores _ cuando parece que nada puede suceder con semejantes fríos, ellas se abren esplendorosas y desafiantes, contra viento y fuertes lluvias llenando todo con su fragancia ,y si algo tan frágil puede ,como no van a poder ustedes _
e increíblemente sus palabras nos daban todo lo que necesitábamos…
Mi madre se caso a fines de  invierno , su vestido era corto y muy sencillo y en su antiguo retrato colgado en la sala se ve su pelo recogido con un ramillete de flores de almendro. Y muchos años,  de pequeños, recuerdo que íbamos a las grandes celebraciones que entre el siete de febrero y el quince de marzo se llevaban a cabo por los grandes productores de almendras, y se podía recorrer la ruta de los almendros, donde se veían infinidad de arboles regalando esa combinación  de tonalidades entre rosados blancos y apenas amarillos , donde los turistas quedaban prendados de tanta belleza.
Alicante, donde podías comer los turrones mas ricos, Tejeda, Valsequillo y hasta en Madrid puedes encontrar una gigantesca plaza coronada de almendros, todo lo recorrimos con ella , la abuela…
quien curiosamente murió en febrero coronamos sus manos con un ramo de flores de almendro y hoy sus cenizas son parte de la tierra de aquel viejo árbol que cubre nuestro patio .
Y mi abuela lo amaba tanto que puedo verla subir como sabia y recorrerlo todo como torrente de vida y estallar quizás en una gota de roció apoyada en un pétalo o siendo bebida por un pícaro colibrí como el mas dulce de los néctares.
Sigo aquí, asomada a la ventana de mi cuarto, hoy es mi cabello el que ya pinta canas ,y con solo mirar el almendro revivo todo, como una película antigua en tonos de sepia, y no tuve hijos a quien transmitir todo aquello como lo hiciera mi abuela.
Y nos vamos quedando solos el y yo, me gusta sentarme debajo y dejar escritas muchas historias .
Historias donde siempre es un protagonista importante, algunas reales ,otras arrancadas de mis fantasías , algunas muy tristes y otras esperanzadoras y llenas de vida , y viene a mi memoria el lienzo que Van Ghog, pintara para su sobrino , ramas de almendros florecidas sobre un cielo tan azul.
 Cuando desojaban corríamos a juntar los pétalos y los guardábamos en alcohol ,,,y así teníamos una fragancia tan delicada que luego esparcíamos en los cajones de nuestras prendas mas delicadas y todo olía a  flores de almendro .
Cuando lo noto como apagado creo entender su pena, tantas risas y voces han reposado a su sombra y un día dejo de verlos o sentirlos ,y quien sabe quien venga después.
Quizás lo moderno deje de lado su magia y un gran edificio levante airoso su fachada fría en ese mismo lugar, o no.
Mejor soñarlo engalanando historias por siempre  y llenando cada ambiente con  aroma de  flores de Almendro.
                                                                                             

No hay comentarios.:

Publicar un comentario