Todas las personas que no voy a ser…
La noche lo iba cubriendo todo, y en mis ojos se desdibujaban los contornos de los árboles y la cerca que daba ingreso a mi casa, sin embargo yo permanecía allí; sentada en mi vieja mecedora. Nada me daba más placer que descansar justo al morir la tarde , después de un largo día y una larga lucha con mi necesidad de escribir sin poder hacerlo .
Sabía que era pasajero pero no podía evitar estar angustiada, y pensaba _ ¡ tanto por contar y no fluye en palabras ! .
Entonces me dirigía a la cocina para comenzar a preparar mi cena que casi siempre era igual , por hábito y por lo fácil que me resultaba .Colocaba en la asadera un trozo de pollo , jamás pechuga, porque no me gustaba y esparcía a su alrededor una gran variedad de vegetales cortados en pequeños cubos, zanahoria, berenjena, batatas, zapallo y dos o tres dientes de ajo finamente picados , sin sal y sin aceites más que el que liberaba el mismo pollo en su cocción , introducía todo al horno y mientras esperaba el momento de deleitarme con aquel platillo ,comenzaba haciéndolo con vino blanco , servido en una gran copa de pie largo al cual agregaba mucho hielo ,quizás porque me encantaba moverla en forma circular y escuchar el sonido de ellos entrechocándose sumergidos en el líquido, y viendo como el frío que liberaban opacaba y humedecía el vidrio .
Muchas veces la musa me visitaba tarde así que jamás me acostaba antes de la una o dos de la mañana.
Con todo dispuesto sobre mi viejo escritorio , papel ,lápices,aunque esto solo fuese a modo decorativo ,ya que me había acostumbrado demasiado a mi ordenador , donde fluía más prolija mi escritura, porque era muy indecisa al volcar en palabras mis ideas y borraba demasiadas veces.
Pero hacía ya muchas noches que mi mirada se fundía en el brillo de la pantalla sin poder poner ni una letra ,y más de una vez me quedaba dormida allí , hasta que mi cabeza perdía el equilibrio y esa brusca caída hacia un lado ,conseguía despertarme ,entonces me iba a la cama.
Y allí estaban en mis sueños , todas las personas que yo no podía ser, gritándome sus nombres contándome sus penas, mostrando sus más oscuros pensamientos y sus más nobles sentimientos para que yo les diera vida nuevamente, para que pudieran liberarse dando un final a sus historias .
Como lo hacía antes, como lo hice siempre desde niña cuando sus voces comenzaron a ser parte de mi mundo sin que ello me asustara como en un principio .
Y ahora yo les fallaba , aunque podía sentir que me perdonaban ya que tantas veces tuve que ser yo misma la protagonista para que sus círculos serraran , y muchas veces mis manos se llenaron de sangre, por eso mismo saben que tienen que perdonarme y esperar, como espero yo.
Mientras seguiría disfrutando de todas esas pequeñas cosas que me hacían tan feliz e inundaban mi alma de una infinita paz .
Por eso mañana dedicaré la tarde al jardín que tan abandonado tengo , he de pintar la cerca también y llevaré una cesta con dulces y un termo con té para merendar luego junto al río .
Si...solo hay que esperar, y todo volverá a ser como antes.
Ellos lo saben...
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