“EL Bar”
Como cada tarde a las cinco en punto, me encontraba con quien era mi cita desde hacía ya mucho tiempo ,la soledad...Si el día era cálido me sentaba en alguna de las mesitas que estaban en la vereda, así, mientras bebía mi café me dedicaba a ver pasar a todas las personas a quienes miraba detenidamente ,sobre todo sus rostros ,y jugaba a adivinar sus estados de animo.
Por otro lado si hacía frío o llovía me resguardaba en el interior del bar, siempre
sentándome junto a la ventana desde donde tenía igual oportunidad tanto con los
transeúntes ,como con quienes ingresaban al establecimiento a coloquiar, algunos acaloradamente con alguien de su mismo sexo o el contrario .Y mi imaginación tejía mil historias, podía ser el fin de una relación conflictiva en ambos
casos, una discusión de trabajo...¡tantas cosas! _ pero llenaban mi tiempo. Otros a soliloquiar, como si así ,resolvieran mejor sus temas o quizás porque su soledad era mas abrumadora que la mía y necesitaban combatirla así. No era mi caso, yo permanecía callado,eran las voces de los demás las que llenaban mis silencios, así mi mente se mantenía más activa.
Por momentos , cuando el bar estaba muy concurrido, miles de conversaciones se agolpaban en mis oídos ,convirtiéndolas en indescifrables, solo pudiendo diferenciar las risas ,eso me alegraba .
Hacia años que concurría al mismo bar, y si bien he sido testigo de sus cambios de dueño,debo reconocer que ninguno altero su esencia, eso lo hacia irreemplazable.
Al primero que conocí fue a Paquito así lo llamaban afectivamente sus parroquianos, atendía personalmente a todos y para cada uno tenia una palabra agradable ,una broma respetuosa y sentías su afecto y agradecimiento por tu fidelidad al concurrir siempre, y en la cocina doña Elisa ,que era su esposa ,haciendo las delicias que a todos nos gustaba probar. Sorprendiéndonos cada día con sus ocurrencias culinarias .
Jamas olvidare aquella helada tarde que como siempre me disponía a mi ritual y al llegar encuentro el bar cerrado y un papel que decía “ cerrado por duelo” y ese mismo frío climático sumado al que te trae la palabra muerte recorrió mi espina culminando como en una puntada en mi cabeza. _ ¿quien seria la persona fallecida? _ pensé de inmediato …
A la vez que este episodio trastocaba mi rutina ya que jamas iba a otro sitio, entre
conmovido y molesto regrese a mi departamento a pocas cuadras de allí, en un viejo edificio en una esquina , su fachada hablaba del esplendor que en una época abría tenido ,pero el paso implacable del tiempo y la dejadez de la gente lo habían convertido en algo así como triste y deprimente, sin embargo al ser antiguo le aportaba la suerte de que sus ambientes fueran amplios cosa que no ocurría con las construcciones modernas ,cada vez mas pequeñas y mas costosas.
Y contaba con un gran ventanal que asomaba a la avenida , que me regalaba una amplia gama de paisajes para observar…
No tenia mascota, aunque quizás me hubiese gustado , pero mi personalidad errática y mi carácter variable no le hubiesen brindado el hogar merecido y por el bien de ellas ,elegí no tener .
Recuerdo que prepare una taza de espumoso café con leche, de esos que ya vienen listos y solo le agregas el agua, como siempre comí primero con la cucharilla la espuma ,esto me aportaba un placer inexplicable,tonto para muchos, en fin ...una mas de mis manías .Solía dejar la taza sobre aquella mesita de patas torneadas color roble oscuro junto a la ventana donde encontraba mi vieja maquina de escribir y la lampara de bronce con la figura de una mujer como vestida de campesina elevando los brazos, regordeta,como las tres gracias de Rubens, antes de que empezaran a encorsetarse en pos del cuerpo perfecto.
Con el tiempo supe que había fallecido doña Elisa y tras unos días cerrado reabrió con otro dueño ,del cual jamas supe el nombre, la atención paso a ser mas formal, no menos cordial ya que el personal contratado cubría las expectativas con mucha responsabilidad ,pero solo eso.
Francamente no venia nada mal, _¡sangre fresca! _pensé _ rompiendo a reír, cosa poco habitual en mi, nuevas caras ,nuevos nombres,nuevas historias.
Mucha gente va a la iglesia, yo al bar, no contemplaba frías imágenes de mármol, muy por el contrario, observaba la vida y como transformaba sus tiempos , haciendo que se entrelacen con el mio .
Así fue que mi primer libro se llamo “El bar”el segundo “ Tras el conflicto”y así todos y cada uno de ellos había nacido en el mismo lugar, solo tenia que observar y las historias fluían como el vapor de la maquina de café.
Las personas llegaban, y al cabo de un rato las veía moverse inquietas como un aura como una sombra queriendo salirse de ellos y ahí centraba toda mi atención y seguramente alimentaria alguna de mis historias.
Una que otra vez me deje llevar por emociones que me confundieron y alejaron un poco de mis costumbres. Llegue a pensar que estaba bien y que era algo de lo que me había estado privando, pero la cordura llamaba a tiempo a mi puerta _ ¿o seria locura? _baya a saber…
Poco me importaban las opiniones , muy pocas suelen ser valiosas, ni la del medico resulto ser importante. Con que derecho me informa que mi tiempo tiene fecha de caducidad, no sabe acaso ¿cuanta tinta queda en mi cerebro? _ ¿cuantas alas rotas que curan mis historias?_ cuantas noches de insomnio acompaño echo papel, cuando pienso que alguien ,me esta estrechando entre sus brazos hasta quedar dormido.
Que permanezca más en casa, que me olvide del bar y sus delicias. Para el es sencillo, solo escribe recetas, yo libros…en sus hojas están perdidas las esposas que nunca tuve, pero son mis hijos, y sin saber lo que es parir los traje al mundo,los vi crecer y hacerse grandes historias.
Si en verdad estoy escribiendo en el libro de mi vida las últimas hojas, pues será sentado en la mesa de aquel bar, adentro si hace frío o afuera si tengo la suerte de ver otra primavera, rodeado de las voces impersonales que pasan junto a mí desde hace años,jugando con la espuma del café , o rompiendo con la cuchara el hilo invisible que forma el vapor que sube de la pequeña taza, sí, a de ser aquí , en el bar…
No imagino otra forma.
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