Mi vida...
Primer acto: “un mundo perfecto”
Tenía solo diez años por entonces y solo conocía el amor de mis padres , lo maravilloso que era jugar con ellos , cuando juntos salíamos a recoger las verduras que luego mamá transformaba en exquisitas sopas que desde horas tempranas y a medida que el fuego lograba calentar aquella pesada olla comenzaba a despedir ese olor que ya te hacía desearla y al pasar junto a ella todos repetíamos
_ ¡mmm...que rico! _ y reíamos a carcajadas .
Por cierto papá era el encargado de ordeñar la vaca para el desayuno y yo me sentaba junto a él para verlo , era todo una ceremonia ,como cada cosa que se hacía ,siempre con amor y mucha alegría, así yo vivía.
En el fondo de la casa estaba el pequeño horno de barro donde los panes se doraban y se hinchaban hasta quedar listos para luego untarlos con la mantequilla recién batida. El pan se guardaba luego en bolsas de arpillera para que durara toda la semana , porque había que cuidar la leña para mantener caliente la casa en los meses de invierno cuando por las bajas temperaturas era casi imposible salir .
Y en esos días hasta la vaca vivía con nosotros , para que no se congelara, ya que el pequeño cobertizo no era lo suficientemente grande para ella , las gallinas y las herramientas de papá.
Pero en los meses lindos mamá se sentaba a tejer en su mecedora afuera mientras me veía corretear por todos lados dando saltos e inventando historias con la espada de madera echa por mi padre ,
historias que él me contaba cada noche hasta quedar dormido, donde había barcos , piratas con una sola pierna y tesoros escondidos .
Papá tenía sus piernas muy distintas y ante mi curiosidad creciente me explicó que al ser él un niño muy pequeño contrajo una enfermedad que casi lo conduce a la muerte , pero que pudo salvarse a ese costo , pero eso no le impedía ser inmensamente feliz .
Pero el verdadero gran día llegaba cuando alistaban la carreta para ir al pueblo por provisiones ,donde también mi madre llevaba sus tejidos para vender o cambiar por algo que necesitáramos y algunos de sus quesos que tan ponderados eran por quienes los probaban .
El trayecto era largo ,cantábamos y reíamos mientras tanto y generalmente yo me quedaba dormido en la parte de atrás del carro .
Segundo acto: “ un día especial”
El gran día había llegado ,mamá me puso mi traje de paseo luego del baño , sin permitir que me demorara jugando en el agua como otras veces ; teníamos que apurarnos .salíamos cuando comenzaba a amanecer porque nos esperaban muchas horas de viaje según explicaba papá para llegar a la feria de Alsacia desde Baccarat donde vivíamos ; vale aclarar , cerca de allí en realidad , en las colinas boscosas de Grammont.
Eramos agricultores a pesar de que la mayoría de la gente se dedicaba a la cristalería , lo eramos así como los abuelos y los bisabuelos de quien mi padre heredara las tierras y continuara la tradición .
A mi madre no le molestaba vivir alejada, creo que hasta podría asegurar que era enormemente feliz de estar allí alejada de todo, solo nosotros .
Aunque muchas noches la viera apoyada en el marco de la ventana con su mirada perdida en la inmensidad de la pradera , ¿como saber que pensaba?...pero mi padre sabía como confortarla ,la rodeaba con su brazo y la atraía hacia la chimenea donde nos esperaba una rica taza de chocolate que compartíamos antes de dormir ; mientras decía _ no permitas que la tristeza ingrese a nuestra casa.
Ya en la feria mis ojos no sabían para donde mirar, quería verlo todo y también jugar con otros niños que al igual que yo correteaban entre los puestos y los mayores que hacían sus compras y sus trueques , aunque luego mis padres ponían un poco de tranquilidad a la hora de saborear algo rico antes de disponernos para emprender el regreso , era tan maravilloso ese día
tercer acto: “ cuando la magia termina”
Y la vida transcurría y terminaba el invierno y la primavera cubría todo con sus flores multicolores y las mariposas que no paraban de revolotear al salir de sus capullos después de un crudo invierno, disputaban con las abejas el espacio , que apuradas tomaban el polen .
Faltaban pocos días para nuestro paseo al pueblo cuando una noche un ruido ensordecedor nos dejó a todos petrificados , y a ese le continuó otro y otro , mientras yo rompía en llanto mi madre me rodeaba con sus brazos para darme consuelo ,en tanto mi padre trataba de ver por unas de las ventanas que pasaba. Al fin llegó el silencio , esa noche nadie durmió solo esperar que amanezca para atreverse a salir.
Jamás olvidaré lo que vi , toda la tierra removida grandes pozos que yo no podía entender cómo los habían hecho , mis padres lloraban abrazados y yo permanecía a un lado .
Mientras por lo que quedaba de camino un grupo de hombres con trajes muy raros se acercaba rápidamente a la casa , tan rápido que aunque mi padre trato de llegar antes al interior de la vivienda con nosotros no le fue posible, el problema en sus piernas no le facilitaba el poder correr .
A partir de ese momento algo pasaba conmigo, comenzaba a sentir todo con lejano ,y las imágenes borrosas , quizás por el golpe que me diera al caer cuando uno de esos hombres me empujara para meterse en la casa y yo quedara tirado allí.
Solo podía mover mi cabeza y ver como arrastraban a mi madre del cabello , y sus rostro desencajado de desesperación mientras uno a uno la lastimaba , hasta notar con asombro que ya no se movía ,vi estallar la cabeza de mi padre después de haber tenido que ver todo aquello sujetado por unos hombres en un rincón de la casa , sentía nauseas y un enorme deseo de llorar.
Pero no podía ,el miedo me lo impedía.
Cuarto acto “ final”
Lentamente despertaba de lo que creí sería una terrible pesadilla y con mis ojos buscaba el rostro sereno de mi madre o a mi padre sentado junto a la chimenea preparando el desayuno.
No había chimenea, tampoco era mi casa , estaba en una gran habitación blanca donde una cama seguía a la otra como en una fila interminable y en todas ellas había gente acostada; una señora joven había notado que despertaba y rápidamente llegaba junto a mi cama .
Sus labios se movían pero no la podía escuchar…
Luego de aquel día muchos años tuvieron que pasar para aprender a vivir con mi sordera , aceptar que ese eterno silencio era mi única herencia , que jamás volvería a ver a mis padres que fueran asesinados brutalmente por los alemanes cuando atravesaban toda esa zona de Francia tratando de someterla a su dominio ,desbastando todo lo que se interponía a su paso.
Fue largo el período que pasé en aquel internado antes de poder regresar al pueblo, que resurgía como el ave fénix ,sanando lentamente sus heridas tan devastadoras como las mías y esto nos hacía sentir muy unidos . Logre vender las tierras, ya que de ningún modo podía regresar a donde siempre había sido tan feliz, pero que también era una postal del horror grabada a fuego en mi alma Allí aprendí el arte de trabajar el cristal y al tallar las copas con mi cincel en el reflejo de sus aristas podía verme pequeño otra vez .
Corriendo y jugando junto a mis padres

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