lunes, 2 de abril de 2018



“LA VISITA”


Las voces no cesaban en mi cabeza, como murmullos me mantenían acorralada y dispersa, sin darme cuenta mi mano giraba en sentido de las agujas del reloj , sosteniendo la esponja ya sin detergente sobre aquel plato en el fregadero.
Te odiaba,sí…
Tu falsa elegancia, tu sonrisa fingida, tu fingido afecto al cual ponías el sello apagando el cigarrillo en el plato donde terminabas de comer, sabiendo cuanto me molestaba eso .
Y tu olor que quedaba impregnado en toda la casa, mezcla de tabaco con almizcle, tan desagradable como tu presencia.
Tu visita obligada una vez al mes, a ver a tu hermano , con quien permanecías encerrada largo rato , por negocios ,que no eran de mi incumbencia, decían, cosas de familia…
A la cuál llegue cargada de amor por aquel hombre, de ilusiones ,que fueron muriendo día a día al descubrir el monstruo que habitaba en su interior, y que me consumía lentamente convirtiéndome en sombra y cómplice a la vez.
¿Como salir de allí?.
Y el ciclo se repetía teniendo que soportar aquella ceremonia¡ hasta macabra! de tu presencia en la casa.
Sentí que la locura me asechaba , era el momento de hacer catarsis, o sucumbir para siempre; deje el plato en el fregadero donde el agua corría caudalosa, miré hacia la sala, donde como de costumbre la puerta estaba cerrada, y nada me importó.
Tomé mi gabardina , corrí hacia la calle,una lluvia tenue pero fría estremeció mi piel, a paso acelerado y con las manos en los bolsillos me perdí, llevándome solo las ganas de vivir y un resto de cordura.




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